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Proyecto Vínculos en Málaga: un espacio que acoge

Memoria de los cuatro primeros meses.

31 de enero – 31 de mayo de 2025

El 31 de enero de 2025 abrimos las puertas del Proyecto Vínculos en Málaga, una delegación de la Fundación Asha-Kiran que nace con una misión clara: crear un Espacio de Acogida para personas en situación de vulnerabilidad, sin importar su origen, su religión ni su género.

Desde el principio, soñamos con que este espacio fuera inclusivo, abierto y humano, capaz de atender diversas necesidades desde una lógica de cuidado y vínculo. Y aunque el proyecto es joven, ya está profundamente vivo.

Clases de castellano: el punto de partida

La primera actividad que pusimos en marcha fueron las clases de castellano, y fue también la que nos conectó rápidamente con una red de entidades y personas que confiaron en nosotros desde el inicio.

Organizaciones como CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) y Málaga Acoge comenzaron a derivarnos alumnos apenas abrimos. Más tarde se sumaron CODENAF (Cooperación y Desarrollo con el Norte de África), Puerta Única (dependiente del Ayuntamiento de Málaga, que canaliza la atención a personas migrantes o en situación de calle) y CREADE (Centro de Recepción, Atención y Derivación enfocado en personas ucranianas).

En apenas cuatro meses, cerca de 200 personas —principalmente de origen africano y ucraniano— han pasado por nuestras aulas. Y con cada clase, con cada conversación, con cada palabra compartida, hemos ido construyendo mucho más que una actividad: hemos ido tejiendo comunidad.

Voluntariado: el alma del Proyecto Vínculos

El Proyecto Vínculos se sostiene gracias a una red de voluntari@s que crece día a día. Al principio, muchas de estas personas venían del entorno cercano, especialmente de la Escuela Camino 4. Hoy ya contamos con más de 35 voluntari@s activ@s, sin contar quienes colaboran en redes sociales y en otras áreas específicas.

Las clases están organizadas en grupos de hasta 15 personas, con al menos dos voluntario@s por turno y está coordinado por Vasumati. Actualmente funcionan cinco turnos semanales, y tratamos de mantener las puertas abiertas el mayor número de días posible. Porque cada vez que se abre la puerta, algo inesperado sucede.

Así conocimos a M., que se acercó por voluntad propia para aprender castellano. O a E., que simplemente quería ducharse, conseguir algo de ropa y, sobre todo, recibir una bienvenida cálida. Y así, con naturalidad, también han empezado a llegar personas del barrio, preocupadas por quienes duermen en la plaza vecinal, avisándonos de situaciones que podrían necesitar nuestra atención.

Asha-Kiran comienza a ser también un referente barrial.

Un lugar que se construye con tod@s

Además de las clases presenciales, hemos desarrollado clases online, muy valoradas por l@s alumn@s. Actualmente están a cargo de Nilay y Kirat, dos voluntarias comprometidas que han sostenido esta línea con dedicación.

También se han abierto el Programa de Referentes, una hermosa propuesta en la que una persona migrante cuenta con un/a voluntari@ con quien encontrarse al menos una vez por semana, hablar, intercambiar cultura, practicar el idioma y, sobre todo, sentirse acompañado desde lo humano.

No se trata de resolver la vida de nadie, sino de estar presente, de ofrecer escucha, orientación y, poco a poco, familiaridad. A veces basta con saber dónde queda una biblioteca, o compartir un paseo por la ciudad, para empezar a mirar el entorno con otros ojos. Porque los lugares se transforman cuando sentimos afecto por quienes los habitan.

Este programa está coordinado por Sundari (directora de los proyectos en España), con experiencia previa en Barcelona donde ayudó a formar una red de más de 250 voluntarios referentes. En Málaga, acabamos de comenzar, y ya contamos con numerosas personas inscritas que han solicitado ser referentes.

Nuevas actividades, nuevas vidas

El proyecto sigue creciendo con aportaciones constantes. Una de las nuevas propuestas es la musicoterapia, coordinada por Ignacio. Aunque es pronto para sacar conclusiones, su sola existencia ya confirma que este espacio está vivo, en movimiento.

También hemos lanzado una campaña de alfabetización digital, para la que nuestros compañeros de redes sociales organizaron una recogida de móviles, tabletas y ordenadores. Benet, voluntario del proyecto, se ha ofrecido para impartir las clases, que comenzarán el 10 de junio. Ya contamos con tres ordenadores y una tableta donados por voluntarios, y seguimos recibiendo más.

En paralelo, se ha creado una red de donaciones que incluye ropa, libretas, material escolar y deportivo. Las camisetas y bermudas, por ejemplo, son lo más solicitado en estos momentos. También gestionamos información sobre donaciones externas: una voluntaria nos avisó de una campaña en otro punto de la ciudad, y pudimos difundirlo entre nuestr@s alumn@s y otras entidades.

Cerámica, yoga, museos y una taza de té

Entre las actividades que más ilusión generan están las salidas culturales. Ya hemos hecho dos visitas a museos y estamos preparando una excursión a Antequera y otra a Granada. Todo esto lo coordina Loï, voluntaria que se encarga de ajustar horarios, contactar con los grupos y buscar actividades interesantes.

También ofrecemos talleres de cerámica, yoga y otras propuestas que van naciendo de las necesidades y los deseos compartidos.

Y hay detalles que no están en los programas pero que lo dicen todo: un sofá al que llegar con confianza, una caja de galletas, una tetera siempre lista. Muchos llegan, se sirven, se acomodan. Ya no son solo estudiantes: están en casa.

En una clase de castellano, al practicar el verbo “me gusta / no me gusta”, más de un alumno respondió:

“Lo que más me gusta es venir a clase.”

Ese es el ambiente que soñábamos. Ese es el ambiente que, entre todos, estamos haciendo realidad.

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Gracias al apoyo del Ayuntamiento de Málaga.