Sesión para padres y madres: comprender y prevenir las adicciones
En India, como en muchas partes del mundo, el abuso de sustancias tiene un fuerte impacto en la vida de las personas y en el tejido de las comunidades. Las adicciones deterioran la salud, afectan las relaciones familiares y reducen las oportunidades educativas, laborales y económicas de millones de personas. Como ocurre con frecuencia, los sectores social y económicamente más vulnerables cuentan con menos recursos para comprender, prevenir y afrontar estas situaciones.
En muchos contextos, el consumo de tabaco sin humo, como el paan, gutkha o gudakhu, que se colocan entre la mejilla y los dientes, está muy extendido. Su uso habitual puede provocar graves problemas de salud, entre ellos cáncer en la cavidad bucal, lengua, esófago o estómago, además de enfermedades cardiovasculares y bajo peso en recién nacidos. El tabaco convencional tampoco es menos dañino.
Por otra parte, el alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en India, incluso entre menores de edad. En algunos casos, al tratarse de bebidas elaboradas de forma casera, pueden producirse intoxicaciones masivas cuando el alcohol se mezcla con sustancias tóxicas como el metanol.
Ante esta realidad, resulta urgente fortalecer la información, la prevención y el acceso a recursos de apoyo: campañas educativas continuadas, centros de desintoxicación accesibles y una mayor atención a la salud mental y emocional.
En Asha-Kiran tratamos de contribuir a esta labor a través de sesiones informativas dirigidas a padres y madres en nuestros Centros de Día. En estos encuentros abordamos de forma clara qué son las adicciones, cuáles son los distintos tipos de sustancias y cómo afectan a la salud física, emocional y familiar. También reflexionamos sobre la importancia de comprender las consecuencias del consumo y de ofrecer a los hijos entornos más seguros y saludables.
Cuando alguna persona manifiesta el deseo de iniciar un proceso de recuperación, procuramos orientarla hacia centros de desintoxicación y realizar un seguimiento de su proceso. Sabemos, sin embargo, que el camino no es sencillo y que las recaídas son frecuentes.
Tal vez, en el fondo de muchas adicciones, exista un dolor profundo que no encuentra otra forma de alivio. Como confesaba un participante en un estudio social realizado en una zona marginal, el alcohol era para él “la única fuente de placer en una vida llena de miserias”.
Esa dolorosa sinceridad nos recuerda que la respuesta no puede limitarse a señalar el problema. También debemos trabajar, como sociedad, para crear condiciones de vida más dignas, especialmente durante la infancia y los años formativos. Acompañar, educar y ofrecer oportunidades sigue siendo una de las formas más efectivas de prevenir el sufrimiento que conduce a la adicción.