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Cuando una persona referente se convierte en familia

Uno de los proyectos más especiales de Fundación Asha-Kiran es el Programa de Referentes, dentro del proyecto Vínculos, una iniciativa que pone en contacto a personas voluntarias con personas migrantes que están comenzando una nueva vida en Málaga.

A veces el objetivo inicial es tan sencillo como practicar español, compartir un café o descubrir la ciudad juntos. Sin embargo, con el tiempo pueden surgir vínculos que transforman profundamente la vida de ambas personas.

Eso es lo que ocurrió entre Fátima e Inma.

Hoy queremos compartir el testimonio de Fátima, que conoció a Inma gracias al Programa de Referentes.

Mi experiencia en Asha-Kiran

Mi nombre es Fátima Mohamed y soy antigua alumna de Asha-Kiran. Asistir a sus clases fue, sin duda, una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No solo tuve profesores maravillosos que me ayudaron a aprender español, sino que también conocí a una persona que cambió mi vida para siempre.

A través del Programa de Referentes de Asha-Kiran conocí a Inma y decidimos encontrarnos. Al principio pensé que simplemente sería una mujer que me ayudaría a practicar español. Nunca imaginé que estaba a punto de conocer a alguien que se convertiría en mi familia, una madre de corazón, aunque no compartamos la misma sangre.

Desde nuestro primer encuentro, la amabilidad, la calidez y la forma en que Inma me escuchaba hicieron que me sintiera vista, valorada y amada. Es el tipo de mujer que sueño con llegar a ser algún día. Me enseñó que la humanidad no entiende de colores, religiones ni fronteras.

A pesar de nuestras diferencias de color de piel, religión, cultura y origen, siempre hablamos el mismo idioma: el del amor, la bondad, el respeto y la compasión.

Empezamos a vernos todos los miércoles y, muy pronto, ese día se convirtió en mi favorito de la semana. Cada momento que pasaba con Inma me hacía sentir más fuerte, más feliz y en paz.

Cuando más tarde me mudé a Jerez, pensé que la distancia cambiaría nuestra relación, pero ocurrió todo lo contrario: nuestro vínculo se hizo aún más fuerte. Siempre estamos en contacto por mensajes, e Inma sigue animándome a creer en mí misma, a perseguir mis sueños y a no rendirme nunca. Siempre consigue que me sienta bienvenida, valorada y querida.

Cada vez que visito a Inma en Málaga, ella, su marido y sus hijas me reciben en su casa como si fuera parte de la familia. Me he quedado con ellos en muchas ocasiones, pasando varias noches en su hogar. Hemos visto películas, compartido comidas, reído, hablado durante horas, paseado junto al mar y yendo juntos a restaurantes. Gracias a Inma también he conocido a sus hermanos y a sus amigos. Me ayudó a construir una vida social, me presentó a personas maravillosas y consiguió que sintiera que realmente pertenecía a ese lugar. Esos momentos tan sencillos son algunos de los recuerdos más felices que guardo. Su hogar se ha convertido en un lugar donde me siento segura, aceptada y querida.

En Navidad, Inma y su marido vinieron a verme a Jerez y me hicieron el primer regalo de Navidad que he recibido en mi vida. No fue solo un regalo; fue un recuerdo que guardaré siempre en mi corazón, porque venía de dos personas que me han querido y aceptado como si fuera de su propia familia. También vivimos juntos la Semana Santa, creando recuerdos inolvidables que siempre llevaré conmigo.

Lo que comparto con Inma va mucho más allá de una amistad. Se ha convertido en una madre para mí. Me ha dado amor incondicional, paciencia, apoyo, orientación y cariño. Llegó a mi vida de forma inesperada, pero llenó un espacio en mi corazón que ni siquiera sabía que estaba vacío.

Ahora estamos deseando volver a vernos este verano y seguir creando nuevos recuerdos inolvidables.

Si intentara escribir todo lo que Inma ha hecho por mí y todo lo que significa para mí, llenaría páginas y páginas. Ninguna palabra podrá expresar realmente el amor, la bondad, el apoyo y la fuerza que me ha dado, ni cuánto ha cambiado mi vida.

Siempre estaré agradecida a Asha-Kiran. Me apunté para aprender español, pero me llevé algo muchísimo más valioso que un nuevo idioma. Encontré una segunda familia. Encontré a una mujer que creyó en mí, me animó a seguir adelante y me quiso como si fuera su propia hija.

Hay personas que llegan a nuestras vidas por un tiempo y otras dejan una huella para siempre en nuestro corazón. Inma es una de esas personas, y siempre estaré agradecida a Asha-Kiran por haber hecho posible que nuestros caminos se cruzaran.

Historias como la de Fátima e Inma nos recuerdan que, en ocasiones, lo más transformador no es un gran gesto, sino la decisión de compartir tiempo, escucha y presencia.

Si te gustaría formar parte del Programa de Referentes y acompañar a una persona que está comenzando una nueva vida en Málaga, estaremos encantados de conocerte. A veces, una conversación puede convertirse en una amistad. Y, como demuestra esta historia, incluso en una familia.

Forma parte de este proceso transformador. Puedes inscribirte haciendo clic aquí.

Para más información: 677 20 01 63.

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Proyecto subvencionado por el Ayuntamiento de Málaga.