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Cuando un cubo pesa más de lo que parece

Hay cosas que uno entiende con la cabeza. Y otras que solo se entienden cuando las ves delante de ti.

En Saint-Louis, Senegal, hay niños que caminan solos todo el día con un cubo en la mano. Los ves entre coches, mercados y terrazas. Al principio no entiendes quiénes son. Después descubres que son niños talibés.

Los talibés son menores entregados por sus familias a los marabouts, líderes religiosos encargados de enseñarles el Corán en las daaras, escuelas tradicionales islámicas. Pero la realidad de muchos de estos niños acaba siendo muy distinta a la que sus familias imaginaron. Muchos viven hacinados, lejos de casa, y pasan gran parte del día mendigando para entregar dinero a los marabouts.

Muchos ni siquiera son senegaleses. Vienen de Guinea-Bissau, Casamance o Gambia. Son niños pequeños, lejos de sus familias y sin nadie que les proteja.

Y entonces entiendes que esos cubos pesan mucho más de lo que parecen.

He pasado una semana en Maison des Talibés y ha sido una de las experiencias más humanas que he vivido. Porque allí, aunque sea por unas horas, esos niños dejan de ser invisibles.

El centro les ofrece algo que debería ser básico para cualquier infancia: una ducha, una comida caliente, atención médica, clases de francés, juegos, descanso y un lugar seguro donde simplemente poder ser niños.

Nada de esto sería posible sin Mamadou, que coordina el proyecto sobre el terreno, ni sin Griselda (directora de proyectos de A-K en España y Senegal) y el apoyo de Fundación Asha-Kiran, gracias a quienes el centro puede contar con médico, profesores y un equipo que sostiene diariamente este espacio de cuidado y dignidad.

Hay algo que me impresionó especialmente: nunca sentí Saint-Louis como un lugar peligroso. Ni siquiera caminando de noche por calles apenas iluminadas. Al contrario. Sentí constantemente la Teranga senegalesa, esa hospitalidad sincera que te abraza cuando te relacionas con las personas. Porque, aunque no compartas el mismo idioma, hay sonrisas y miradas que se entienden perfectamente.

Quizá por eso esta realidad te toca aún más profundamente.

Porque entiendes que estos niños no necesitan compasión. Necesitan protección, oportunidades y lugares como Maison des Talibés.

Lugares donde alguien los mire como lo que son: niños.

 

Texto escrito por Guillermo Antúnez, voluntario en nuestro proyecto en Saint-Louis, Senegal.

 

Conoce nuestro proyecto Hogar de Infancia Talibé haciendo clic aquí.

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