Un viaje azaroso
Imagina que en tu comunidad no hay suficientes oportunidades de empleo para sostener a tu familia. Ante esta realidad, decides embarcarte junto a tu pareja e hijos en un viaje incierto hacia tierras desconocidas, dejando atrás a tus seres queridos en busca de un futuro mejor. Es una decisión difícil, arriesgada y, quizás, desgarradora, pero tienes una responsabilidad que te impulsa a seguir adelante.
Tu destino es Pune, una ciudad en pleno auge, donde las posibilidades de encontrar trabajo parecen más prometedoras. Sin embargo, el desafío persiste: aunque ambos necesitéis trabajar, ¿qué será de vuestros hijos durante las largas horas laborales? ¿Tendrán que acompañaros al sitio de trabajo, entre escombros y materiales de construcción? ¿Qué pasará con su seguridad y bienestar?
Afortunadamente, desde hace algunos años, el gobierno de la India exige que las empresas constructoras proporcionen un espacio físico para proteger a los niños de los trabajadores. Sin embargo, no se exige que haya personal capacitado para cuidarles. Aquí es donde entra en acción Asha-Kiran: nosotros escuchamos el llamado de quienes más lo necesitan y respondemos ofreciendo un refugio seguro para la infancia itinerante.
El trabajo que realizamos en nuestros Centros de Día para la Infancia Itinerante no es tarea fácil, pero es un esfuerzo compartido. Las trabajadoras sociales, el personal administrativo, las profesoras, cocineras y conductores, cada uno con su rol, conforman una sinfonía que se ejecuta de manera armoniosa y cercana. Juntos, nos comprometemos a ofrecer una atención esmerada a cada niño y niña, y a sus familias, quienes confían en nosotros para garantizar un futuro más esperanzador.
Nos sentimos profundamente agradecidos por la oportunidad de ofrecerles una vida mejor, en todos los sentidos, y por el privilegio de recibir sus sonrisas luminosas, que nos recuerdan constantemente por qué seguimos adelante.